Política educativa en Japón - Traducción

 

            Primera traducció
            Política educativa en Japón: construyendo puentes hacia 2030 

 En comparación con  otros países pertenecientes a la Organización para la Cooperación Desarrollo Económico (OCDE) el sistema educativo de Japón, es uno de los mejores entre la población joven y adulta.  Pero significativos retos económicos y socio demográficos cuestionan la sostenibilidad de este exitoso modelo. Como respuesta, Japón ha desarrollado el “Tercer Plan Básico para la Promoción de la Educación (2018-22)”, el cual enfoca la política educativa de Japón en cómo apoyar a los individuos para prepararse para el 2030. En particular, el diseño del currículo, la formación docente, la organización escolar, el apoyo financiero para las etapas no obligatorias de la educación y el aprendizaje permanente forman parte del paquete de reforma que Japón ha puesto en marcha para aceptar el futuro.

  La “Revisión de la Política Educativa de Japón de la OCDE” evalúa las fortalezas y desafíos de la agenda de reforma actual en Japón y hace recomendaciones con respecto a la introducción del nuevo currículo, la sostenibilidad de la educación holística y el desarrollo del aprendizaje permanente.

            Reforma del currículo:
            Un intento ambicioso de preparar a los jóvenes para el futuro.

  Las comparaciones internacionales han demostrado durante mucho tiempo que Japón es un país2015 de alto rendimiento. En el Programa de la OCDE para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de 2015, los estudiantes japoneses de 15 años se clasificaron en el primer decil en ciencias, matemáticas y lectura. En la Encuesta de habilidades de adultos de la OCDE de 2012, los adultos en Japón tenían los niveles más altos de competencia en alfabetización y aritmética entre los países participantes. Japón también tuvo, por mucho, la menor cantidad de adultos con puntajes bajos de competencia en ambos dominios.

  A pesar del alto rendimiento de las escuelas japonesas, se necesitan reformas para adaptarse al futuro. Los niños que ingresen a la educación en 2018 serán adultos jóvenes en 2030 y enfrentarán desafíos que son difíciles de predecir en el presente. Las escuelas necesitan preparar estudiantes para trabajos que aún no se han creado, tecnologías que aún no se han inventado y problemas que aún no han sido previstos.

 Con un plan de estudios revisado cada 10 años, Japón ha establecido un ciclo regular para actualizarlo continuamente, basándose en la evidencia de las prácticas docentes. Sin embargo, en la nueva reforma curricular, Japón ha reconocido la necesidad de actualizar la enseñanza y el aprendizaje para fomentar las competencias para el siglo XXI. Además del conocimiento, esta incluye el desarrollo de habilidades transversales, como la resolución de problemas y la creatividad, y buenos hábitos de aprendizaje. Para ello, el nuevo plan de estudios (que será implementado de 2020 a 2022) se centra en el uso  activo de estrategias de aprendizaje para desarrollar las competencias de los estudiantes en torno a tres pilares.

Para implementar el plan de estudio previsto, Japón no debería minimizar los esfuerzos requeridos. A pesar del alto nivel de experiencia y profesionalismo de los docentes, impartir el nuevo plan de estudios en el aula de clase requerirá cambios en la pedagogía y la práctica instruccional. Los docentes necesitarán entrenamiento sistemático para actualizar su método de enseñanza y evaluar exitosamente las competencias desarrolladas. Además, las pruebas de admisión a la universidad,  la cuales actualmente priorizan el conocimiento y la memorización, continúan teniendo una influencia desproporcionada de lo que en realidad sucede en las aulas de clase japonesas.

 

Si el diseño de la prueba de admisión, no está alineado con el objetivo central de aprendizaje del plan de estudios, detendrá el sistema educativo entero, reduciendo el alcance de lo que es valorado y lo que es enseñado. Lo que significa que es probable que el cambio dentro del aula de clase y el desarrollo de las competencias de los estudiantes sean mínimos.


            Sosteniendo la educación holística: Un objetivo clave para el sistema educativo.

Una característica crucial que explica el éxito sistema educativo en Japón, es la entrega efectiva de una educación integral (holística) para los niños: los docentes están calificados y cuidan los estudiantes en general; los estudiantes están comprometidos y trabajar colaborativamente; los padres priorizan el aprendizaje y financian el estudio adicional fuera de la escuela (juku); y comunidades que apoyan el aprendizaje; este modelo único se basa en que todas las partes del sistema trabajen juntas de manera cohesiva.

Pero el precio de este sistema son horas de trabajo extraordinariamente largas para los profesores y un alto grado de responsabilidad, que limita la capacidad de los docentes para formarse y adaptarse al nuevo currículo. La revisión actual de la organización escolar (Team Gakkou) propone reducir la carga de los docentes y brindar servicios adicionales a los estudiantes en la escuela. Mientras tanto, la ambición del gobierno de fortalecer las asociaciones entre las escuelas y las comunidades es un intento de mantener el enfoque holístico hacia la educación, mientras que los cambios socio demográficos y económicos desafían el modelo educativo japonés.

Sin embargo, es importante que Japón no se apresure a implementar una organización de trabajo taylorista dentro de las escuelas, ya que el amplio conjunto de responsabilidades que los profesores japoneses tienen hacia sus alumnos es una de las claves del éxito de su sistema educativo.

También es importante destacar que el paquete de reformas de la asociación entre la escuela y la comunidad se ejecuta junto con la reforma curricular significativa. Dado esto y el desafío de las largas horas de trabajo para los docentes en Japón, el diseño y la implementación de reformas para desarrollar y mejorar las asociaciones entre la escuela y la comunidad debe ser dirigida de manera que apoye la reforma curricular más amplia.

            Elevar la contribución de la educación al sistema de habilidades japonés: Una necesidad urgente para la sociedad japonesa

El sistema educativo japonés es de alto rendimiento, pero todavía existe espacio para impulsar más allá su contribución al desarrollo general de habilidades. Si bien hay financiación pública para los niveles obligatorios de educación, el apoyo financiero es limitado para la Educación y Atención a la Primera infancia (EAPI) y educación terciaria, etapas educativas donde los hogares japoneses están posicionados entre los más destacados contribuyentes de los países pertenecientes a la OCDE. Esto limita potencialmente las oportunidades para las mujeres y a los estudiantes con un nivel socio económico más bajo. La poca aceptación de la formación adulta en Japón también implica que hay espacio para mejorar el aprendizaje permanente, ayudando a los trabajadores (potenciales) en su perfeccionamiento y recapacitación, y hacer el mejor uso de las habilidades necesarias a medida que la población empieza a reducirse.

A pesar de que ningún año de educación de EAPI es obligatorio en Japón, las tasas de matriculación en la EAPI son altas para niños mayores de 4 años según los estándares de la OCDE, pero significativamente inferiores a las de los países líderes para niños menores de 3 años. Los desequilibrios de género también persisten en el mercado laboral, donde la brecha salarial y la diferencia en las tasas de participación entre géneros se encuentran dentro de las más grandes de los países de la OCDE. Dado el alto logro educacional de mujeres en Japón y los altos niveles de habilidades de la población reportados en la Encuesta de Habilidades Adultas, las mujeres representan una importante fuente sin explotar de capital humano de alta calidad en Japón.

El Segundo Plan Básico para la Promoción de la Educación (2013-17) especifica la introducción de la educación infantil gratuita para todos los niños. Empezando en 2014, esto resultó en esfuerzos financieros incrementales hacia el acceso libre a la educación infantil para niños de temprana edad. La razón fundamental es incentivar a que las mujeres accedan al mercado laboral y/o tengan más hijos. Mientras tanto, la Organización de Servicios Estudiantiles de Japón (JASSO, por sus siglas en inglés) ha comenzado a ampliar sus préstamos libres de intereses y sujetos a ingresos. Además, una beca a sido introducida (abril, 2017) para aligerar la carga financiera de los hogares japoneses.

La Encuesta de Habilidades Adultas sugiere que la participación en el aprendizaje permanente en Japón es baja, mientras que la disposición de aprender entre los adultos japoneses es cercana a la más baja de los países que participan en la encuesta. Entre los factores que explican tan baja participación, los adultos japoneses exponen que es debido a limitaciones financieras y de tiempo, falta de relevancia en la capacitación y falta de interés o motivación. Para impulsar la participación en el aprendizaje permanente en Japón, es necesario asegurar que este se ajuste a las necesidades del mercado laboral, apoye la reintegración de desempleados o individuos inactivos y esté disponible para trabajadores que tienen tiempo limitado para estudiar además de su empleo.


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Traducción con correcciones

Política educativa en Japón: construyendo puentes hacia 2030

En comparación con otros países pertenecientes a la Organización para la Cooperación Desarrollo Económico (OCDE) el sistema educativo de Japón, es uno de los mejores entre la población joven y adulta, pero significativos retos económicos y socio demográficos cuestionan la sostenibilidad de este exitoso modelo. Como respuesta, Japón ha desarrollado el “Tercer Plan Básico para la Promoción de la Educación (2018-22)”, el cual enfoca la política educativa de Japón en cómo apoyar a los individuos para prepararse para el 2030; En particular, el diseño del currículo, la formación docente, la organización escolar, el apoyo financiero para las etapas no obligatorias de la educación y el aprendizaje permanente forman parte del conjunto de reformas que Japón ha puesto en marcha para afrontar el futuro.

La “Revisión de la Política Educativa de Japón de la OCDE” evalúa las fortalezas y desafíos del programa de reforma actual en Japón y hace recomendaciones con respecto a la introducción del nuevo currículo, la sostenibilidad de la educación holística y el desarrollo del aprendizaje permanente.

            Reforma del currículo:

            Un intento ambicioso de preparar a los jóvenes para el futuro

Las comparaciones internacionales han demostrado durante mucho tiempo que Japón es un país de alto rendimiento. En el Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes de la OCDE  (PISA, por sus siglas en inglés) de 2015, estudiantes japoneses de 15 años clasificaron en el primer decil en ciencias, matemáticas y lectura. En la encuesta de habilidades de adultos de la OCDE de 2012, los adultos en Japón tenían los niveles más altos de competencia en alfabetización y aritmética entre los países participantes. Japón también tuvo, por mucho, la menor cantidad de adultos con puntajes bajos de competencia en ambos ámbitos.

A pesar del alto rendimiento de las escuelas japonesas, se necesitan reformas para adaptarse al futuro. Los niños que ingresen a la educación en 2018 serán adultos jóvenes en 2030 y enfrentarán desafíos que son difíciles de predecir en el presente. Las escuelas necesitan preparar estudiantes para trabajos que aún no se han creado, tecnologías que aún no se han inventado y problemas que aún no han sido previstos.

Con un plan de estudios revisado cada 10 años, Japón ha establecido un ciclo regular para actualizarlo continuamente, basándose en la evidencia de las prácticas docentes. Sin embargo, en la nueva reforma curricular, Japón ha reconocido la necesidad de actualizar la enseñanza y el aprendizaje para fomentar las competencias para el siglo XXI. Además del conocimiento, esta incluye el desarrollo de habilidades transversales, como la resolución de problemas y la creatividad, y los buenos hábitos de aprendizaje; Para ello, el nuevo plan de estudios (que será implementado de 2020 a 2022) se centra en el uso activo de estrategias de aprendizaje para desarrollar las competencias de los estudiantes en torno a tres pilares.

Para implementar el plan de estudio previsto, Japón no debería minimizar los esfuerzos requeridos. A pesar del alto nivel de experiencia y profesionalismo de los docentes, impartir el nuevo plan de estudios en el aula de clase requerirá cambios en la pedagogía y la práctica instruccional. Los docentes necesitarán entrenamiento sistemático para actualizar su método de enseñanza y evaluar exitosamente las competencias desarrolladas. Además, las pruebas de admisión a la universidad, la cuales actualmente priorizan el conocimiento y la memorización, continúan teniendo una influencia desproporcionada de lo que en realidad sucede en las aulas de clase japonesas. Si el diseño de la prueba de admisión universitaria, no está alineado con el objetivo central de aprendizaje del plan de estudios, detendrá el sistema educativo entero, reduciendo el alcance de lo que es valorado y enseñado. Lo que significa que es probable que el cambio dentro del aula de clase y el desarrollo de las competencias de los estudiantes sean mínimos.


            Sosteniendo la educación holística: Un objetivo clave para el sistema educativo.

Una característica crucial que explica el éxito del sistema educativo en Japón, es la prestación efectiva de una educación integral (holística) para los niños: los docentes están calificados y cuidan bien de los estudiantes en general; los estudiantes están comprometidos y trabajan en conjunto; los padres priorizan el aprendizaje y financian el estudio adicional fuera de la escuela (juku); y las comunidades apoyan el aprendizaje; este modelo único se basa en que todas las partes del sistema trabajen juntas de manera cohesiva.

Pero el precio de este sistema son horas de trabajo extremadamente largas para los profesores y un alto grado de responsabilidad, que limita la capacidad de los docentes para formarse y adaptarse al nuevo currículo. La revisión actual de la organización escolar (Team Gakkou) propone reducir la carga de los docentes y brindar servicios adicionales a los estudiantes en la escuela. Mientras tanto, la ambición del gobierno de fortalecer las asociaciones entre las escuelas y las comunidades es un intento de mantener el enfoque holístico hacia la educación, mientras que los cambios socio demográficos y económicos desafían el modelo educativo japonés.

Sin embargo, es importante que Japón no se apresure a implementar una organización de trabajo taylorista dentro de las escuelas, ya que el amplio conjunto de responsabilidades que los profesores japoneses tienen para con sus alumnos es una de las claves del éxito de su sistema educativo.

También es importante destacar que el programa de reformas de la asociación entre la escuela y la comunidad se ejecuta junto con la Importante reforma curricular. Dado esto, el desafío de las largas horas de trabajo para los docentes en Japón, el diseño y la implementación de reformas para desarrollar y mejorar las asociaciones entre la escuela y la comunidad debe ser dirigida de manera que apoye la reforma curricular más amplia.

          Elevar la contribución de la educación al sistema de habilidades japonés: Una necesidad urgente para la sociedad japonesa

El sistema educativo japonés es de alto rendimiento, pero todavía existe espacio para impulsar más allá su contribución al desarrollo general de habilidades. Si bien hay financiación pública para los niveles obligatorios de educación, el apoyo financiero es limitado para la Educación y Atención a la Primera Infancia (EAPI) y educación terciaria, etapas educativas donde los hogares japoneses están posicionados entre los más destacados contribuyentes de los países pertenecientes a la OCDE. Esto limita potencialmente las oportunidades para las mujeres y a los estudiantes con un nivel socio económico más bajo. La poca aceptación de la formación adulta en Japón también implica que hay espacio para mejorar el aprendizaje permanente, ayudando a los trabajadores (potenciales) en su capacitación y recapacitación, y hacer el mejor uso de las habilidades necesarias a medida que la población empieza a reducirse.

A pesar de que ningún año de educación de EAPI es obligatorio en Japón, las tasas de matriculación son altas para niños mayores de 4 años según los estándares de la OCDE, pero significativamente inferiores a las de los países líderes para niños menores de 3 años. Los desequilibrios de género también persisten en el mercado laboral, donde la brecha salarial y la diferencia en las tasas de participación entre géneros se encuentran dentro de las más grandes de los países de la OCDE. Dado el alto logro educacional de mujeres en Japón y los altos niveles de habilidades de la población reportados en la Encuesta de Habilidades Adultas, las mujeres representan una importante fuente sin explotar de capital humano de alta calidad en Japón.

El Segundo Plan Básico para la Promoción de la Educación (2013-17) especifica la introducción de la educación infantil gratuita para todos los niños. Empezando en 2014, esto resultó En el incremento de esfuerzos financieros para lograr el acceso libre a la educación infantil para niños de temprana edad.   La razón fundamental es incentivar a que las mujeres accedan al mercado laboral y/o tengan más hijos. Mientras tanto, la Organización de Servicios Estudiantiles de Japón (JASSO, por sus siglas en inglés) ha comenzado a ampliar sus préstamos libres de intereses y sujetos a ingresos. Además, una beca estudiantil ha sido introducida (abril, 2017) para aligerar la carga financiera de los hogares japoneses.

La Encuesta de Habilidades Adultas sugiere que la participación en el aprendizaje permanente en Japón es baja, mientras que la disposición de aprender entre los adultos japoneses es cercana a la más baja de los países que participan en la encuesta. Entre los factores que explican tan baja participación, los adultos japoneses exponen que es debido a limitaciones financieras y de tiempo, falta de relevancia en la capacitación y falta de interés o motivación. Para impulsar la participación en el aprendizaje permanente en Japón, es necesario asegurar que este se ajuste a las necesidades del mercado laboral, apoye la reintegración de desempleados o individuos inactivos y esté disponible para trabajadores que tienen tiempo limitado para estudiar debido a su empleo.

 

 

 

 

Elaborado por:

Blaineidy Marquez

Ivanna Correa

Jesús Varela

Anthony Márquez

 

Correcciones:

Ghandy Coronel

Marilyn Buitron

Keiber Medina


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